comisaria de exposiciones, gestora cultural historiadora del arte, y feminista.
En las profundidades de la belleza
La rapidez y la celeridad son quizá dos ingredientes de nuestro tiempo que son casi imposibles de eliminar de nuestra vida; vivimos apresurados por unos ritmos que apenas nos dejan pensar, reflexionar, descansar, parar. Como si no hubiera tiempo suficiente, los días y las horas pasan sin que podamos disfrutar de los pequeños detalles. De aquí parte la esencia del trabajo de la artista María Beatitude: de utilizar la pintura y la instalación como tótems para ese tiempo perdido, como si fueran una oda a la contemplación de la belleza y del detalle.
Nacida en Portugal, María Beatitude no se decanta por ninguna técnica, deja que sea su quehacer artístico el que la guíe a la hora de crear; por ello nos encontramos con un portfolio amplio y diverso, que se mueve desde la instalación hasta la pintura sobre lienzo. No trabaja, tampoco con obras únicas, le interesan las series y profundizar en los conceptos que investiga a través de obras continuas, que se concatenan y dialogan entre sí. Es significativa su serie “It all starts with a sketch” (todo comienza con un boceto), una instalación de 2018, cuyo título nos remite al principio mismo de cómo se hace arte. María Beatitude ha trabajado en varias obras sobre la creación artística, de cómo nacen las ideas y las formas en la mente del artista y cómo se configuran después en lo material. Aquí directamente se alude a ese principio, a modo de instalación que se despliega por el espacio del mismo modo que las propuestas se desdoblan en el proceso creativo.
En la misma línea, la serie “How do the ideas come up?”, de 2020, presenta una serie de pinturas en la que la artista se pregunta el origen de los pensamientos. Mirando hacia adentro, hacia una misma, las obras se llenan de esta introspección y de palabras que aluden a lo reflexivo: escuchar, oír, estar atento, vivir experiencias… Las ideas son fundamentales para María Beatitude, así como la búsqueda constante por conectar ese yo interno, mental, con ese yo que no descansa, que vive un presente acelerado y a un ritmo frenético. Es la misma línea que encontramos en la serie “Pensamientos”: “convertir a introspección en algo casi necesario. Como una pausa, un intervalo para pensar”, señala la artista. Y es que las distintas series (ya sean en pintura o en instalación) aluden a la pausa como una reclamo.
Decía Kandinsky que era “lo bello lo que procede de una necesidad interna del alma”. Algo así nos encontramos en el trabajo de María Beatitude: una llamada a la calma, al disfrute y una reivindicación de la belleza. La capacidad del arte para sanar, para alejarnos de lo efímero e insustancial y para llevarnos a un estadio de contemplación sin añadidos innecesarios. Esta es una de las premisas que encontramos en el trabajo de esta artista. La observación y las dobles lecturas se entretejen en las obras de María Beatitude, de manera similar a como funcionan las emociones, dejándote llevar por un color, un trazo o una forma que simula una idea, pero te deja abierta la posibilidad de lecturas más allá de las evidentes. Su trabajo es sereno pero firme, abriéndonos a nuevas interpretaciones existenciales, del mismo modo que utilizamos los recuerdos, conformados en parte por la experiencia vivida pero también por aquellos elementos imaginados que hemos ido sumando con los años. Es en “esa belleza interna del alma” que decía Kandinsky donde reside el interés de este trabajo: María Beatitude nos invita a parar, a observar y a disfrutar, a romper unos ritmos que no tienen descanso en favor de un arte para el interior.
Semíramis González
2023
